Ursula Bellugi sonriente, posando con ropa púrpura (Foto cedida por Salk Institute)
Ursula Bellugi en 2015 (Foto cedida por Salk Institute)

Por casi 50 años, Ursula Bellugi dirigió la investigación en el Instituto Salk de Estudios Biológicos (en inglés) de San Diego (California), en su laboratorio de neurociencia cognitiva.

Bellugi fue pionera en el estudio de los fundamentos biológicos del lenguaje. Cuando murió a principios de este año a la edad de 91 años en La Jolla (California), cerca de San Diego, el Instituto Salk la describió como “la primera en demostrar que el ASL [lenguaje estadounidense de señas] es un verdadero lenguaje”, con su propia gramática y sintaxis.

A medida que el mundo celebra el Día Internacional de las Lenguas de Señas el 23 de septiembre, el trabajo de Bellugi, que es reconocido internacionalmente, vuelve a ser el centro de atención.

Imagen de un campus con edificios y una cita de Jonas Salk grabada en un pasillo (© Education Images/Citizens of the Planet/Universal Images Group/Getty Images)
El Instituto Salk para Estudios Biológicos, en California (© Education Images/Citizens of the Planet/Universal Images Group/Getty Images)

A menudo en colaboración con su esposo, el lingüista Edward S. Klima (1931-2008), Bellugi trabajó para establecer la neurobiología del lenguaje estadounidense de señas (ASL). La pareja logró que los científicos comprendieran mejor los orígenes del lenguaje en el cerebro, ya sea de señas, hablado o escrito.

Bellugi diferenció los más de 100 lenguajes de señas del mundo como lenguajes por derecho propio en lugar de interpretaciones de palabras habladas.

Una vez expresó respecto a su investigación: “Nadie pensaba que hubiera algo parecido a un lenguaje entre las personas sordas. Descubrimos y mostramos los lenguajes particulares que las personas sordas inventaron por sí mismas, y eran lenguajes de la mano y los ojos”.

Además, Bellugi demostró que los sistemas lingüísticos se transmitían de una generación de sordos a la siguiente.

Antecedentes

El nombre de Bellugi al nacer fue Ursula Herzberger. Nació en Jena (Alemania) y emigró con sus padres a Nueva York en 1934 cuando tenía 3 años de edad. Su padre, físico, y su madre, artista, eran amigos de Albert Einstein, que ayudó a la familia a asentarse en Rochester (Nueva York).

Tras obtener su título universitario, se casó con el compositor y director de orquesta italiano Piero Bellugi, tuvo dos hijos y se divorció en 1959 (conservó el apellido de su primer esposo). En 1967 obtuvo un doctorado en educación de la Universidad de Harvard, donde fue profesora adjunta. Fascinada por el desarrollo del lenguaje en los niños, comenzó a estudiar el lenguaje de señas y a trabajar con personas sordas.

Durante su estancia en Harvard se casó con Klima. En 1968 se mudaron a La Jolla, donde Bellugi comenzó a trabajar en el Instituto Salk por invitación de Jonas Salk. Fue autora o coautora de varios libros (entre ellos “The Signs of Language” [Las señas del lenguaje]) y recibió numerosos premios en reconocimiento de sus logros en lingüística y neurobiología.

Kamala Harris da las gracias en lenguaje estadounidense de señas (© Chip Somodevilla/Getty Images)
La vicepresidenta Harris utiliza el lenguaje estadounidense de señas durante una mesa redonda celebrada en agosto en la Universidad Gallaudet. (© Chip Somodevilla/Getty Images)

Eliminar el estigma

El trabajo de Bellugi y Klima contribuyó a que el ASL tuviera una mayor aceptación como lenguaje de instrucción y potenció el movimiento del orgullo de las personas sordas de la década de 1980, según el diario New York Times.

Sus logros no terminaron ahí. En 1981 empezó a investigar el síndrome de Williams, una enfermedad genética que produce deficiencias cognitivas y también una mayor sociabilidad. En la actualidad se le considera una pionera en el estudio del síndrome de Williams, al utilizar tecnologías avanzadas de escaneo para visualizar la manera en que las deleciones genéticas alteran la actividad cerebral.

“Deja un legado indeleble al aclarar la forma en que los seres humanos se comunican y socializan”, expresó el presidente de Salk, Rusty Gage. “La humanidad y la compasión que aportó a su trabajo fueron realmente especiales”.